miércoles, 7 de diciembre de 2011

Un regalo para los sentidos


Me habían hablado de un restaurante en San Felices de Buelna que, por estar  en mi pueblo ya me inspiraba curiosidad, pero es que además me decían que era muy bonito y que su cocina era excepcional. Reconozco que he tardado bastante en ir a conocerlo pero por fin, este martes me pasé por allí. Voy a intentar explicaros como es EL REGAJAL DE LA CRUZ. Es una casona típicamente montañesa, restaurada pero sin cambiar su esencia, con sus arcadas y su balconada. Además, está ubicado en un entorno de ensueño. Pero lo bueno viene cuando cruzas sus puertas porque retrocedes en el tiempo.  A mi memoria volvían los recuerdos de la casa de mis abuelos, no sólo por los muebles o los detalles sino incluso por el olor. No esperéis encontrar un restaurante normal porque EL REGAJAL DE LA CRUZ es de todo menos típico. Según entras te olvidas que es un establecimiento al uso,  las mesas no están distribuidas todas juntas sino que se encuentran mezcladas con zonas de estar, sillones para charlar o tomar una copa. Cada rincón es un deleite de buen gusto y delicadeza, cada detalle está descuidadamente cuidado. La decoración corrió a cargo de sus propietarios, no en vano,  uno de ellos es decorador entre otras muchas cosas. También es pintor, algunas de sus obras lucen en los salones y por si fuera poco, toca un enorme piano de cola que preside el salón principal. Javier y Rodrigo, así se llaman sus propietarios, te reciben en la puerta como si fueras un amigo, más que un cliente. Y para que os hagáis una idea  mirar las fotos que hice.








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